Cuentos

Los príncipes azules esperaban la llegada de mujeres corrientes.

En un abrir y cerrar de ojos

Cierra los ojos, y vuelve a tener veinte años. Se asoma a la ventana esperando ver a su novio doblar la esquina. Sabe que puede tardar, pero no le importa. Tienen toda la vida por delante.

Abre los ojos, y recupera sus noventa y dos primaveras. Es viuda, y vive en una residencia junto a otros ancianos. Observa el ir y venir de los cuidadores y los visitantes. Todo le produce sueño.

Cierra los ojos y regresa a la casa de sus padres. Se sienta en la terraza para contemplar el vuelo de las grajas y los cernícalos. Piensa que nunca verá mejores puestas de sol que las de aquel lugar privilegiado.

Abre los ojos, y vive.

Cierra los ojos, y revive.

Y así, en un abrir y cerrar de ojos, un buen día decidió revivir para siempre.



Perro y gato

La reencarnación fue lo único que les impidió amarse más allá de la muerte.



Sumando

Dividió su solitario café con leche en dos cortados.


Fanzana

Durante años, su palabra favorita fue alcancía. Luego vinieron otras, como cachivache, libélula y otorrinolaringólogo. Pronunciadas en alto, evocaban imágenes y sensaciones únicas que no obtenía con otras.

Después de muchas lecturas y conversaciones, cuando ya creía que sus recursos se habían agotado, el nacimiento de su hijo le abrió un mundo de posibilidades aún por descubrir. Desde entonces, sus palabras preferidas no están reconocidas por la RAE, y siempre que puede, le muestra a su pequeño académico un tetrabrik de zumo con la única intención de que él le diga manzana.